La niña instruida

8 noviembre, 2007

He estado hojeando una reliquia que guardo como un tesoro. Es uno de los libros que utilizó mi madre en sus primeros años escolares: La niña instruida de Victoriano F. Ascarza. No viene referenciada la edición, pero el periódico que envuelve sus tapas es de 1946. Teniendo en cuenta que mi madre nació en el 39, me puedo hacer una idea aproximada de la edad que ella tenía cuando estudiaba sus páginas.

Versa sobre Higiene y Economía [con aplicación a la medicina y farmacia domésticas, dispuestas para la lectura y estudio en las escuelas y colegios de niñas]. Y su autor, Don Victoriano, cito, fue Doctor en Ciencias, Ex Consejero de Instrucción Pública, Profesor por oposición de la escuela normal de Maestros de Madrid, Director del Observatorio Astronómico de Madrid y de “El Magisterio Español”, etc.

No puedo escanear las imágenes insertas, una veradera pena, pero sí puedo sacar algunas frases, así por encima, porque si me meto muy adentro me da un algo:

Lo primero que debe hacer toda mujer hacendosa y toda niña buena es levantarse temprano, muy temprano, dar gracias a Dios por sus beneficios y encomendarle sus obras […] Las habitaciones deben barrerse todos los días. Para ello se sacan los muebles pequeños, llevándolos a un cuarto contiguo (dibujo mujer barriendo) […] En los pisos entarimados se da el brillo de este modo: En cinco litros de agua caliente se echan 500 gramos de cera amarilla y 60 de potasa blanca, y se hacer hervir la mezcla durante una hora. Entonces se añaden 125 gramos de cola fuerte, ya disuelta, dejándola hervir un cuarto de hora más. Cuando la masa obtenida esta fría, se extiende en el entarimado con una brocha y se deja secar bien, frotándolo después (dibujo mujer arrodillada en el suelo limpiando) […] Para combatir el polvo no queda más recurso que el frecuente empleo del cepillo, el plumero, el trapo o los zorros (dibujo mujer limpiando muebles) […] Las cacerolas y demás objetos de cobre exigen cuidado extraordinario, porque se recubren con facilidad de una capa verde, llamada cardenillo, que es muy venenosa. El interior puede limiarse con jabón y ceniza, con tierra de Segovia, y también con una mezcla de cuatro o cinco partes de agua y una de ácido nítrico (dibujo mujer fregando platos) […] Nada hay tan fácil como hacer una cama, y toda niña laboriosa debe ejercitarse en ello apenas sus fuerzas se lo permitan (dibujo mujer haciendo una cama).

Y bueno… condiciones de la cama, costura, colada, preparación de carnes, pescados, los condimentos, las bebidas, sopas, huevos, cereales, legumbres, y todas esas cosas que una niña buena tiene que aprender. Mejor no menciono las partes de economía y medicina doméstica. Una auténtica reliquia el libro, digno de ser leído entero.

¿Sería esto el equivalente de la Educación para la Ciudadanía?. Aunque tendría que mirar si tengo alguno de Urbanidad

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La Tierra de Babel

2 noviembre, 2007

Lesbianas Locas

Hubo un tiempo muy lejano, en el que todas las mujeres de la Tierra usaban el mismo lenguaje y amaban la misma piel, pero durante su búsqueda incansable por la vida, no hallaron más que cuerpos vacíos en los que establecerse. Así que un día, se dijeron las unas a las otras: “Eh, construyamos entre todas un cuerpo de mujer y anidemos en él”. Se sirvieron de igualdad, de ternura, de caricias y de respeto para su construcción. Y luego las mujeres dijeron: “Eh, creemos un cuerpo de mujer que no haya existido antes, cuya perfección alcance el cielo, y dotémoslo de amor. Un cuerpo que no conozca los malos tratos, las vejaciones, la tortura, el dolor. Un cuerpo que alumbre esperanzas a todas las hijas de la Tierra. Un cuerpo que nos sirva de cobijo, para que nunca más tengamos que estar vagando”.

Pero el hombre, envidioso de tanta belleza, dijo: “He aquí que todas forman un mismo cuerpo y hablan un mismo lenguaje. Siendo este el principio del lesbianismo, nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan las unas con las otras”. Y así fue como el hombre, las apartó del cuerpo que amaban y las dispersó sobre toda la faz de la Tierra de Babel. Y las mujeres perdieron el amor, y fue éste el principio de la heterosexualidad…

Qué importa si soy lesbiana, qué importa el lenguaje que hable. Qué importa a quién ame mi piel, que importan las caricias que reciba mi cuerpo, aunque viva en la Tierra de Babel.

Audio: Whether you fall de Tracy Bonham. Foto: Lesbianas Locas. © Felipe Designz. Texto inspirado en la Torre de Babel de Wikipedia ®.