No somos nadie

28 diciembre, 2007

Hace un par de meses en un post, contaba cómo había descubierto a Benazir Bhutto, una mujer que me impactó muchísimo por la fuerza y el coraje que me transmitían. Hoy ha vuelto a mi mente su recuerdo, pero esta vez, para siempre.

De nuevo, me hago eco a través del blog de mercè, de una noticia que me ha dejado muerta, y aunque quizá era un final esperado, no tenía porqué haber sido tan pronto. Pensé que leería muchos años más sobre las azañas de esta mujer; pero no ha sido así, porque Benazir Bhutto, ha muerto asesinada. Se acabó. No hay más.

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Estoy cansada, derrotada, agotada, tanto… que parece que me pesa el alma. Mi trabajo es tan estresante, que a veces tengo la sensación de que me va a dar un infarto.

http://www.goear.com/files/sst4/9bec940fe320a4d3f31d4e84da097a62.mp3″

Hoy no me apetece escribir [aunque esté escribiendo, claro…]. Lo que realmente no me apetece es contar nada de las miserias que veo, que leo, que escucho, que intuyo…, una vez más, me siento defraudada por el egoismo desmedido con el que me afrentan algunas de las personas que me rodean y que impunemente tambalean mis creencias, mi fe, mis esperanzas. He presenciado un episodio tan desagradable que no quiero ni hablar de él, al menos hoy, porque desde luego no lo voy a olvidar.

mi gran bucle

Alguien me dijo una vez que cuando algo va mal, no se deben tomar decisiones drásticas. Me ha ido bien siguiendo estas palabras. Ahora necesito reflexionar, dejar espacios vacíos en mi mente, y que se vayan llenando solos con el tiempo.

Audio: Claro de luna de Debussy. Foto: mi GRAN bucle, © miabuelanoloentiende

La pequeña okupa :)

24 octubre, 2007

Hoy debería ser un día feliz, especial, distinto, digno de celebración…, pero la verdad es que no lo siento así. No deja de ser uno más en mi inquieta vida. Supongo que son los daños colaterales del paso del tiempo, que devoran las ilusiones de la infancia.

Tal día como hoy, hace muchos años, decidí dejar de ser la okupa del vientre de mi madre en plena madrugada. Llegué al mundo por la vía diplomática convencional, y muchos chupitos de placenta hube de ingerir previos a mi llegada, porque lo cierto, es que no me acuerdo de nada… Menos mal que ninguna enfermera me acusó nunca de haberle proferido llantos obscenos en la unidad de neonatos, porque hubiera tenido que alegar enajenación post nacimiento transitoria, o algo así.

La vida, ese regalo maravilloso que tan fácilmente agotamos. Es una lástima que no nos demos cuenta de ello hasta que sentimos que se nos escapa. Ignorante y atrevida juventud la que vivimos, cuando nos proclamamos dueños del riesgo y poseedores de la razón. Todos queremos cambiar el mundo, pero eso es tamaña utopía dentro de nuestras minúsculas vidas, porque estamos vivos gracias a un milagro.

Uhmm… el primer regalo que he recibido ha sido un  Moleskine de hojas lisas, para que no se me olvide nada, me han dicho. Es lo bueno que tiene este día. Todos se congratulan y te obsequian con sus mejores deseos. Oh, happy day.

Lástima que todo lo bueno perece pronto. En fin, mañana será otro día… más.

Vídeo: Oh Happy Day. Subido a YouTube por Teenwolf78

¿Qué le has dicho…?

7 octubre, 2007

Hoy he tenido una de esas visiones, que no recomiendo nada tener a partir de ciertas edades, en la que he recordado una de las conversaciones más absurdas de toda mi existencia como mortal, en esta vida y en otras muchas más venideras.

De pronto, no sé por qué motivo, me vi a mí misma reviviendo una de esas escenas de mi adolescencia más profunda, en la que todo el mundo era unicejo, tenía la cara llena de granos, y el peinarse por detrás no iba contigo. En la escena eramos unas cuantas cotorras reunidas y algunos críos-lapa, que son esos pequeñajos con churretes que por alguna razón te siguen a todas partes. El caso es que yo intervenía en una conversación que comenzaba más o menos así:

– tía¡, qué te ha dicho?.
– pues lo que tú dijiste que diría.
– ¿pero tú qué le has dicho?.
– ¡lo que tú me dijiste que le dijera, tía!.
– pero, ¿cómo se los has dicho?, a ver…
– pues como tú me dijiste que se lo dijera, joé¡.
– pero ¿tú se lo has dicho todo?.
– pues claro tía, yo le dicho, ira te tengo que decir una cosa, y se lo he dicho , tal y como tú me dijiste que se lo dijera y ya te dicho lo que me ha contestao. ¡que ya está dicho, tía, que ya no digo más !.

Era el momento preciso de girarte hacia los pequeños churretosos y decirle a alguno: Quillo, ven pacá¡, ¿quieres hacerme un favor?. Podrías ser mi crío-lapa favorito y además tengo canicas… Recuerdo esa época como libre de preocupaciones, retozaba salvaje en contacto con la naturaleza; lo más aburrido del día era soñar despierta. Que pequeña es la infancia. Cuánto tiempo tiene que pasar para darte cuenta de lo que realmente eres y por qué estás vivo. Aunque bueno, hay que reconocer, lo bien que conjugábamos los verbos, será que a todo hay que aprender, practicando.

Sentimientos del Sur

5 octubre, 2007

Me ha llevado mucho tiempo y mucho esfuerzo entender el flamenco. Algunos pueden pensar que no es más que la música típica de una región; pero tristemente se equivocan, porque esta música endiablada que a nadie deja indiferente, es muchísimo más que eso.

El flamenco más que como música, yo lo definiría como sentimiento. A veces es magia y te embruja, otras es duende y te atrapa, y otras tantas con su quejío te desgarra el corazón. Primero te atrae, luego te aprisiona y después te enamora.

El flamenco es el Sur. Hay que vivirlo allí, hay que saber como huelen las marismas, la sal, el rocío. Hay que dejarse acariciar por ese sol  y respirar la brisa de la tarde. Hay que memorizar sus sonidos y abandonarse a sus ocasos. Hay que sentir su tierra y a sus gentes, porque ésta es la única manera a través de la cual se puede conseguir comprender el flamenco. Hay que ser el Sur. Tiene que dolerte el Sur…

Para este post, he elegido una canción de Niña Pastori, por ser la poseedora sin duda alguna, de una de las mejores voces de todos los tiempos. María ha hecho historia en el mundo del flamenco, aquella niña prodigio que fue presentada a Camarón. Con su voz dulce e insinuante, entremezclada en ocasiones con el quejío de su cante más hondo, se te ponen los pelos de punta. Todo un alarde de poderío.

playas del sur...

Audio: Cómo me duele de Niña Pastori. Foto: playas del sur. Nina in Blue

Presuntos culpables

29 septiembre, 2007

¿Por qué no llamamos a las cosas por su nombre, por qué todo es tan presunto?. No entiendo muy bien esta palabra.

No deberíamos decir, que un hombre abusó de una niña de 5 años si éste le ha desgarrado la vagina, ni llamar homocida al que mató a otro apuñalándolo 37 veces;  y ni siquiera coloquialmente camello [que es un animal], al que vende droga adulterada capaz de matarte. Si violas eres un violador, si matas eres un asesino, si robas, un ladrón; si vendes droga eres un traficante… y así, una infinidad de maldades ¿por qué no reconocer lo que es evidente?.

La palabra presunto, creo que es una buena forma de difuminar visualmente los auténticos titulares de la realidad, para no mostrar lo que de verdad somos y en lo que nos convertirmos; lo que nos da miedo mirar, a nosotros mismos sin fachada. Una sociedad en decadencia, casi sin conciencia y que se revuelca todos los días en su mierda. Nos hemos drogado con nuestra propia ambición sin haber previsto la cura ni el antídoto. ¿Somos presuntos culpables, de que la vida esté como esté?.

Lunes de reciclaje

17 septiembre, 2007

Pensando en el reciclaje, hoy he recordado con nostalgia el bar de Los Antonios [Antonio él, Antonia ella]. Mis padres [festeros que eran], me llevaban de copas de noche algunos fines de semana, y uno de mis lugares favoritos porque en él hacía lo que me daba la real gana, era ese. Allí eran muy típicas las copas de cava, y eso generaba una cantidad importante de botellas vacías.

Todos los lunes después del cole, bajaba a su bar. Antonio me vaciaba los restos de las botellas, y yo las iba colocando horizontalmente en el carro de la compra de mi madre, una hacia cada lado a modo de puzzle, hasta llenarlo. Luego, atravesaba las calles adoquinadas del barrio, con el tintineo que producía el cristal chocando entre si, hasta llegar al trapero. Allí entregaba mi valiosa mercancía, y aquel hombre [que tanto miedo me daba], contaba los cascos y me ponía en la mano un montón de monedas. Y así, una y otra vez, hasta que en el útlimo viaje, me llenaban el carro con los periódicos viejos de toda la semana y los bolsillos con un puñado de almendras. Al final llegaba a casa, con el carro vacío, sin almendras y con unas 50 pesetas en el bolsillo. Mira, ¡soy rica!, le decía a mi madre, ella siempre se reía. Con el dinero, me dejaban comprarme cromos, un cuento, un juguete o alguna golosina. Por entonces, rondaba los 7 u 8 años, y los paquetes de pipas costaban 1,50 cts…

Siempre he pensado que si ahora en vez de ser una obligación el reciclaje, se siguiera pagando como antaño, las cosas serían diferentes, no nos costaría tanto reciclar, porque el ser humano lamentablemente, hace muy pocas cosas gratis por sus semejantes, ni siquiera por él mismo. Reciclar es importante. Evitamos contaminación, ahorramos materias primas, energía, e incluso espacio. Es una obligación de todos, que se debe inculcar a los menores y que debemos practicar a diario los mayores. Pero a pesar de todo esto, y aunque las empresas de reciclaje generen muchos puestos de trabajo, no dejamos de pensar que otros se lucran con nuestro esfuerzo y buena voluntad. No sé, no es más que un pensamiento, mientras miro el montón de envases que tengo que bajar esta noche a los contenedores…