Post número cien

10 noviembre, 2007

A veces me ofusco. En algunas ocasiones a la mínima de cambio me transformo y sin embargo para las más grandes aguanto estoicamente. No sabría medir mi nivel de ofuscamiento cuando me enfado.

Al entrar en el metro la otra tarde, siempre llevo la cartera a mano, me dí cuenta de que no la llevaba y me quedé sin cruzar las puertas mientras la buscaba en la mochila [algo imposible]. Mientras, veía la escena. Una pareja de abuelos, chico chica, octogenarios por lo menos, le daban su bono a un tercer abuelo poco más joven para que entrase y que en vez de pasar primero, coló un carro de la compra, rodó las pasarelas y “perdió” su viaje. Así que el abuelo de dentro le fue a abrir las puertas de salida para que se “colase”.

A eso que aparece el Informador [yo los llamo así, no sé ni su nombre ni su función exactamente, pero creo que es esa la que cumplen, sobre todo en estaciones que no disponen de cabina expendedora personalizada]. Imagino que están para resolver dudas y pequeñas cuestiones. El caso es que se dirige al abuelo que intenta “colarse”, y lo zarandea de un brazo. Entré flechada y automáticamente me salió mi despectivo invite taurino: ¡Eh!. Seguido de un no menos becerril: ¿Qué coño estás haciendo?. Me mira con cara de “te parto la cara” y yo lo miro con cara de “a ver si tienes cojones”. Le pido que suelte al abuelo y me dice que “es que se quería colar”. Le digo que revise su bono, que acaba de pasarlo y que yo lo he visto. Y en vez de hacer eso, me contesta que yo no soy nadie para interferir en su trabajo y en las decisiones que el tiene que tomar. Lo cual hace que todavía me cabree más.

Así que le suelto directo, poco más o menos: ¡Mira!, aquí todos los días se cuela gente, chavales de 20 años que pegan un salto y tú no haces nada, vuelves la cara como si no fuera contigo y nadie te ha dicho nada. Es más, también he visto como cuelas a tus compatriotas [el Informador es sudamericano], y tampoco nadie te ha dicho nada. Así que ya me estás dando tu nombre, tu número de identificación o lo que coño tengas porque te voy a denunciar. Acto seguido como por arte de magia se retira dos pasos del abuelo, el otro abuelo abre las puertas y lo “rescata”, entro yo con mi bono, y el Informador se pierde en el túnel. Luego ayudo a los abuelos a bajar el carro por las escaleras, mientras escucho toda casa de improperios de los tres sobre el incidente.

Decía lo de las decisiones drásticas, porque me dieron verdaderas ganas de denunciarlo por su comportamiento. Con lo fácil que hubiera sido simplemente decir: Señor me deja su tiquet, si es que tenía alguna duda. Porque me queda claro que no estaba viendo la escena directamente. De todos modos me lo sigo pensando, al menos denunciar el hecho para que instalen más cámaras de seguridad y se eviten estos incidentes.

Pues nada, aquí está el motivo de mi ofuscamiento. Que ustedes “lo disfruten” tanto como yo.

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11 Responses to “Post número cien”

  1. casshern25 Says:

    Los metros suelen ser un nido de historias de este tipo, día si dia también…

  2. Nina Says:

    Ya no es sólo por el metro, es por el hecho de que como siempre se abuse de las personas más indefensas, los niños, los ancianos o las mujeres. Si no, por qué no zarandea igual a un chaval de 20 años, a ver si tiene cojones.

  3. JPNavarro Says:

    vaya tela.
    Acabo de descubrir tu página, me daré una vuelta xD
    Saludos

  4. Nina Says:

    Hola JPNavarro, bienvenido al blog.

    Ya ves, así estamos por aquí.

    Saludos.

  5. Kurtz Says:

    Aquí en Valencia la tenemos con los interventores (o revisores) de la Línea 1.
    Hace unos meses, a una chica de dieciséis años le pidieron el billete pero lo había perdido. Entre ella y sus amigos trataron de reunir el dinero del billete, pero por diez céntimos no les llegaba y no podían pagar tampoco la multa de diez euros. Semanas después, la chica se encontró con dos policías que la detuvieron por no haber acudido ante el juez porque FGV le había puesto una denuncia (en realidad, la citación nunca había llegado a su casa).
    Un caso parecido le pasó a un amigo.
    Yo he tenido má suerte (se ve que sólo parezco sospechoso a la policía), porque una vez me pillo una revisora pero hizo la vista gorda después de ver que no llevaba dinero.
    Besitos.

  6. darioperezb Says:

    Ese tipo de actitudes no sólo son un problema de los revisores o informadores, son un problema de un montón de fracasados que se sienten poderosos con el poco de autoridad que les da un uniforme. Selectivamente buscan victimas que puedan atemorizar y descargar sus frustaciones; como dice un compatriota tuyo: “Son los Macarras de la Moral”.

  7. Nina Says:

    Kurtz: Los he visto también parecidos aquí, gente con su billete pagado y no validado por averías en las máquinas, a la que han querido multar, no tiene sentido.
    Oye tu método de no llevar dinero parece efectivo, jajaja.

    Besitos.

    darioperezb: Bienvenido al blog.
    Es así como tú dices, porque lo que se está juzgando es su actitud para con los menos favorecidos. Un auténtico macarra, pero barato.

    Gracias por tu comentario.

  8. johnymepeino Says:

    Ni se te ocurra pedir más cámaras. ¿No ves lo que hacen?: te graban mientras alguien te pega una paliza, les pasan las imágenes a los canales de televisión para “ilustrar” sus noticias en el telediario, pero…eso sí, para que haya noticias tienen que dejar primero que te acaben de pegar la paliza. Si nó…se les jode el invento.
    Pero, ¿cámaras para nuestra seguridad?, esa fue la excusa que pusieron, pero jamás fue su intención.

  9. Nina Says:

    Hola johnymepeino,

    Visto así se quitan las ganas desde luego, no lo había contemplado; pero algún valor tendrán las grabaciones si al menos sirven para identificar a los agresores ¿no?. Lo que es más que evidente es que la protección en el metro no está garantizada de ninguna forma posible. Y lo que no es ni discutible es el hecho de correr el riesgo de que hasta un trabajador del metro te pueda agredir y quedar impune.

    Gracias por tu comentario y bienvenido al blog.


  10. Por fin puedo comentar algo sin tener que decir que en mi ciudad ocurre lo mismo. El metro de Medellín es muy organizado y han trabajado todo un tema de cultura metro para que la experiencia sea agradable, cómoda y segura. No faltan los pequeños detalles pero son mínimos al lado del interés por un ambiente agradable.

    Nina, felicitaciones por tu coraje al enfrentarte a este envalentonado. Así es que debemos actuar para no permitir que haya más abusos.

    Saludos.

  11. Nina Says:

    Catalina: No, aprovecho para felicitarte yo, porque también es una alegría que de vez en cuando puedas contar cosas buenas de tu país.

    Saludos


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