Me he enamorado…
13 Febrero, 2008
Un abrir y cerrar de ojos
4 Diciembre, 2007
Por fin los caducos dejan caer sus hojas a gusto y placer. Se me antojaba eterna la espera este otoño, que casi está terminando… Me encanta disfrutar del manto que se extiende revoltoso en las aceras de esta gran ciudad. Levantar las hojas con los pies mientras camino, es un deporte que practico desde que tengo vestigios de memoria. Realmente el clima está cambiando. Ayer llegamos a 22 grados, cuando en estas fechas ya tendríamos que estar rozando temperaturas bajo cero. Esto es una locura.
Llevo dos semanas sin mirar la prensa, intento desconectar… qué tontería… es imposible, porque luego entro aquí y leo a tantos incansables compañeros que cada día me regalan sus impresiones cotidianas. A punto de terminar el primer libro que tenía pendiente [no de escribir se entiende], y liadísima con el trabajo [más que nunca], ansío que llegue el jueves para disfrutar del merecido puente que me voy a pillar hasta el domingo noche. También me dedico a actualizar mi vida social y a hacer planes, como siempre, que quieren abarcar mucho más de lo que soy capaz de dar en ocasiones, pero no puedo evitarlo, tengo que estar haciendo cientos de cosas a la vez. Seguro que al terminar las mini vacaciones diré lo que me digo siempre: necesito otras vacaciones…
Hoy he aprovechado que el portátil [que okupo] me ha permitido decir algo, porque ya hace días que está enfermito, se apaga solo directamente y no me deja tiempo a nada, sólo veo pantallas de scandisk. Creo que va siendo hora de que me emancipe a mi propio ordenador [ahora que parece que ya he roto éste...]. La verdad es que echo de menos escribir todos los días, aunque mentalmente sigo haciéndolo, pero también he ganado mucho tiempo libre para pensar y para hacer otras cosas que tenía en el tintero. Cualquier día exploto, jeje¡¡.
Un saludo amigos, sigo por aquí, aunque sea visto y no visto. Un abrir y cerrar de ojos :)
Second Life. Avatar
18 Noviembre, 2007
Hoy he descubierto un editor online para imágenes que es muy sencillo de utilizar, se llama Phixr. Trasteando con él he editado una captura de Second Life para el avatar del blog, a pesar de que tan sólo hace unos días ya había elegido uno de una fotografía; pero el mono que tenía de utilizar el editor, ha podido conmigo.
Hace meses que no entro a Second Life. Como persona curiosa que soy, creé mi propio alter ego en ese mundo virtual, y me dispuse a visitarlo. Es un juego-simulador de lo más entretenido. Puedes conocer personas de cualquier nacionalidad viajando a la velocidad de un click. Es realmente curioso, pero requiere invertirle mucho tiempo para verlo con detalle.
Foto: Nina en Second Life
Post número cien
10 Noviembre, 2007
A veces me ofusco. En algunas ocasiones a la mínima de cambio me transformo y sin embargo para las más grandes aguanto estoicamente. No sabría medir mi nivel de ofuscamiento cuando me enfado.
Al entrar en el metro la otra tarde, siempre llevo la cartera a mano, me dí cuenta de que no la llevaba y me quedé sin cruzar las puertas mientras la buscaba en la mochila [algo imposible]. Mientras, veía la escena. Una pareja de abuelos, chico chica, octogenarios por lo menos, le daban su bono a un tercer abuelo poco más joven para que entrase y que en vez de pasar primero, coló un carro de la compra, rodó las pasarelas y “perdió” su viaje. Así que el abuelo de dentro le fue a abrir las puertas de salida para que se “colase”.
A eso que aparece el Informador [yo los llamo así, no sé ni su nombre ni su función exactamente, pero creo que es esa la que cumplen, sobre todo en estaciones que no disponen de cabina expendedora personalizada]. Imagino que están para resolver dudas y pequeñas cuestiones. El caso es que se dirige al abuelo que intenta “colarse”, y lo zarandea de un brazo. Entré flechada y automáticamente me salió mi despectivo invite taurino: ¡Eh!. Seguido de un no menos becerril: ¿Qué coño estás haciendo?. Me mira con cara de “te parto la cara” y yo lo miro con cara de “a ver si tienes cojones”. Le pido que suelte al abuelo y me dice que “es que se quería colar”. Le digo que revise su bono, que acaba de pasarlo y que yo lo he visto. Y en vez de hacer eso, me contesta que yo no soy nadie para interferir en su trabajo y en las decisiones que el tiene que tomar. Lo cual hace que todavía me cabree más.
Así que le suelto directo, poco más o menos: ¡Mira!, aquí todos los días se cuela gente, chavales de 20 años que pegan un salto y tú no haces nada, vuelves la cara como si no fuera contigo y nadie te ha dicho nada. Es más, también he visto como cuelas a tus compatriotas [el Informador es sudamericano], y tampoco nadie te ha dicho nada. Así que ya me estás dando tu nombre, tu número de identificación o lo que coño tengas porque te voy a denunciar. Acto seguido como por arte de magia se retira dos pasos del abuelo, el otro abuelo abre las puertas y lo “rescata”, entro yo con mi bono, y el Informador se pierde en el túnel. Luego ayudo a los abuelos a bajar el carro por las escaleras, mientras escucho toda casa de improperios de los tres sobre el incidente.
Decía lo de las decisiones drásticas, porque me dieron verdaderas ganas de denunciarlo por su comportamiento. Con lo fácil que hubiera sido simplemente decir: Señor me deja su tiquet, si es que tenía alguna duda. Porque me queda claro que no estaba viendo la escena directamente. De todos modos me lo sigo pensando, al menos denunciar el hecho para que instalen más cámaras de seguridad y se eviten estos incidentes.
Pues nada, aquí está el motivo de mi ofuscamiento. Que ustedes “lo disfruten” tanto como yo.
La niña instruida
8 Noviembre, 2007
He estado hojeando una reliquia que guardo como un tesoro. Es uno de los libros que utilizó mi madre en sus primeros años escolares: La niña instruida de Victoriano F. Ascarza. No viene referenciada la edición, pero el periódico que envuelve sus tapas es de 1946. Teniendo en cuenta que mi madre nació en el 39, me puedo hacer una idea aproximada de la edad que ella tenía cuando estudiaba sus páginas.
Versa sobre Higiene y Economía [con aplicación a la medicina y farmacia domésticas, dispuestas para la lectura y estudio en las escuelas y colegios de niñas]. Y su autor, Don Victoriano, cito, fue Doctor en Ciencias, Ex Consejero de Instrucción Pública, Profesor por oposición de la escuela normal de Maestros de Madrid, Director del Observatorio Astronómico de Madrid y de “El Magisterio Español”, etc.
No puedo escanear las imágenes insertas, una veradera pena, pero sí puedo sacar algunas frases, así por encima, porque si me meto muy adentro me da un algo:
Lo primero que debe hacer toda mujer hacendosa y toda niña buena es levantarse temprano, muy temprano, dar gracias a Dios por sus beneficios y encomendarle sus obras [...] Las habitaciones deben barrerse todos los días. Para ello se sacan los muebles pequeños, llevándolos a un cuarto contiguo (dibujo mujer barriendo) [...] En los pisos entarimados se da el brillo de este modo: En cinco litros de agua caliente se echan 500 gramos de cera amarilla y 60 de potasa blanca, y se hacer hervir la mezcla durante una hora. Entonces se añaden 125 gramos de cola fuerte, ya disuelta, dejándola hervir un cuarto de hora más. Cuando la masa obtenida esta fría, se extiende en el entarimado con una brocha y se deja secar bien, frotándolo después (dibujo mujer arrodillada en el suelo limpiando) [...] Para combatir el polvo no queda más recurso que el frecuente empleo del cepillo, el plumero, el trapo o los zorros (dibujo mujer limpiando muebles) [...] Las cacerolas y demás objetos de cobre exigen cuidado extraordinario, porque se recubren con facilidad de una capa verde, llamada cardenillo, que es muy venenosa. El interior puede limiarse con jabón y ceniza, con tierra de Segovia, y también con una mezcla de cuatro o cinco partes de agua y una de ácido nítrico (dibujo mujer fregando platos) [...] Nada hay tan fácil como hacer una cama, y toda niña laboriosa debe ejercitarse en ello apenas sus fuerzas se lo permitan (dibujo mujer haciendo una cama).
Y bueno… condiciones de la cama, costura, colada, preparación de carnes, pescados, los condimentos, las bebidas, sopas, huevos, cereales, legumbres, y todas esas cosas que una niña buena tiene que aprender. Mejor no menciono las partes de economía y medicina doméstica. Una auténtica reliquia el libro, digno de ser leído entero.
¿Sería esto el equivalente de la Educación para la Ciudadanía?. Aunque tendría que mirar si tengo alguno de Urbanidad…
